Qué preparar antes de que llegue
Empieza con una zona segura, no con toda la casa. Prepara una cama, agua fresca, una superficie fácil de limpiar y un espacio donde pueda descansar sin que lo interrumpan. Retira cables, plantas u objetos que pueda morder y bloquea escaleras o zonas de riesgo.
Compra la misma alimentación que estaba recibiendo y evita cambiarla de golpe. Deja a mano la documentación, el contacto del criadero y los datos de tu veterinario para no tener que buscarlos con urgencia.
- Cama o espacio de descanso fácil de lavar.
- Platos estables para agua y alimento.
- Corral, reja o barrera para limitar zonas inseguras.
- Collar o arnés cómodo y una identificación.
- Productos de limpieza seguros para mascotas.
Qué hacer durante las primeras 24 a 72 horas
Dale tiempo para explorar a su ritmo y mantén el primer día tranquilo. Evita una fila de visitas, juegos largos o presentaciones apresuradas. Si hay niños, enséñales a esperar a que el cachorro se acerque y a dejarlo dormir.
Es normal que busque a su camada, coma con menos entusiasmo o vocalice durante las primeras noches. Acompáñalo con calma, mantén horarios previsibles y observa su evolución. Si algo te preocupa, consulta en lugar de asumir que todo se debe al cambio.
Cómo organizar comida, descanso y baño
Mantén la frecuencia y la cantidad de alimento que te indicaron. Si necesitas hacer un cambio, coordínalo con tu veterinario y hazlo de forma gradual. El agua debe estar disponible y cualquier cambio marcado en apetito, vómitos o deposiciones merece atención.
Llévalo a la zona de baño después de despertar, comer, beber y jugar. Premia en el momento correcto. Si ocurre un accidente, limpia y ajusta la supervisión; castigarlo solo puede hacer que empiece a esconderse para eliminar.
Qué enseñarle durante la primera semana
Haz sesiones de uno o dos minutos y termina mientras todavía tiene ganas de participar. Puedes enseñarle a responder a su nombre, seguir tu mano, entrar a su espacio y aceptar manipulaciones suaves en patas, orejas y boca.
Introduce el collar, el arnés, el cepillo y el transporte poco a poco. No necesitas que aprenda muchas órdenes: necesitas que descubra que contigo puede prestar atención, descansar y afrontar novedades sin presión.
- Supervisa escaleras, saltos y superficies resbalosas.
- Sigue la pauta de tu veterinario antes de exponerlo a perros o lugares desconocidos.
- Premia la calma y las decisiones que quieras volver a ver.
- Registra alimentación, deposiciones, energía y cualquier cambio.
Cómo presentarlo a niños y otras mascotas
Haz encuentros breves y con supervisión. Si ya tienes un perro, evita forzar que compartan cama, comida o juguetes desde el primer minuto. Dales espacio, controla la excitación y separa la interacción antes de que alguno se sature.
Con gatos u otros animales, protege rutas de escape y premia la calma. Tu cachorro no necesita «hacerse amigo» el primer día; necesita aprender a convivir sin perseguir, invadir ni sentirse acorralado.
Cuándo llamar al veterinario
Consulta ante decaimiento marcado, vómitos repetidos, diarrea persistente, dificultad para respirar, dolor, falta de ingesta o cualquier signo que te inquiete. En un cachorro pequeño, esperar puede aumentar el riesgo.
Para una duda de conducta o adaptación, anota qué ocurrió antes y después y, si puedes hacerlo con seguridad, graba un video breve. Ese contexto ayudará a tu veterinario, educador o criador mucho más que describir al cachorro como terco, ansioso o dominante.

